Dos negocios pueden pedir “una página web” y necesitar cosas muy distintas. Cuanto más claro llegues a la conversación, más precisa será la propuesta y menos sorpresas habrá después.
El objetivo del sitio
¿Qué tiene que pasar para que el sitio valga la pena? Recibir cotizaciones, vender en línea, conseguir reservas, dar confianza antes de una reunión. Un objetivo principal ordena todas las decisiones.
Quién es tu cliente
Desde dónde te busca, qué pregunta antes de comprar, qué le preocupa. Si tienes los mensajes que te mandan por WhatsApp, son oro.
Sitios que te gustan (y por qué)
Tres o cuatro sitios de referencia, de tu rubro o de otros, con una nota de qué te gusta de cada uno: la forma de mostrar los productos, los colores, la claridad. Sirve más que “algo moderno”.
Contenidos con los que cuentas
- Logo y colores de tu marca.
- Fotos de tus productos, tu lugar o tu trabajo.
- Textos que ya tengas, aunque estén incompletos.
- Lista de servicios o productos.
Si te falta algo, no pasa nada: lo incluimos en la propuesta.
Funciones que necesitas
Pagos, reservas, buscador, área de clientes, varios idiomas, blog. Cada función cambia el alcance, así que conviene nombrarlas desde el principio.
Un rango de presupuesto
No tienes que dar una cifra exacta. Un rango permite proponerte lo mejor que cabe en él, en lugar de una propuesta que no puedes pagar o una que se queda corta.










